En la segunda charla cuaresmal, la comunidad ha podido acercarse de una manera muy concreta a la realidad de Cáritas parroquial de la mano de su director, Sergio Guardeño, y de Jesús Bellido, coordinador de proyectos. Ambos han compartido, desde su experiencia cotidiana, el trabajo que se realiza cada día.
No solo explicaron qué se hace, sino también —y de manera muy especial— cómo se hace: con escucha, cercanía y delicadeza.
Desde el inicio de su intervención, Sergio quiso subrayar una idea fundamental: «Cáritas somos todos», no tal o cual persona «sino toda la comunidad parroquial». Por eso animó a los presentes a sentirse parte de esta tarea, colaborando también y estando atentos a las situaciones de necesidad que puedan existir en el entorno: «Si sabéis de familias que estén pasando por necesidades, invitadles a acercarse y les atenderemos lo mejor posible».
En 2025 Cáritas parroquial ha acompañado a 65 familias. Entre ellas, jóvenes con hijos, mayores con pensiones pequeñas y a cargo de descendientes que han vuelto a casa o personas migrantes, especialmente de Venezuela y Colombia. Según explicó Guardeño, las necesidades que plantean han ido cambiando con el tiempo. Si antes las ayudas se centraban más en gastos como la luz o el agua, ahora el principal problema está relacionado con la vivienda. «Ha subido mucho la petición de ayuda para el pago de alquileres y sobre todo de habitaciones, que es lo único que la mayoría de familias puede alquilar hoy en día».
Junto a estas ayudas económicas puntuales, también se entregan vales de supermercado y alimentos procedentes de campañas solidarias organizadas con colegios, cofradías y otros grupos. Todo ello es posible gracias al esfuerzo de la comunidad parroquial. «Llevo 35 años aquí y puedo decir con orgullo que nuestra comunidad es muy solidaria y muy generosa», afirmó Sergio, recordando que siempre que se piden manos «la gente responde». En ese sentido aclaró que Cáritas Virgen del Camino desarolla su actividad gracias a la colecta mensual de la eucaristía dominical, las aportaciones de los socios, la colaboración de cofradías y colegios y los fondos que entrega la Congregación de los Sagrados Corazones que anima nuestra parroquia.
Sin embargo, a lo largo de la charla quedó claro que el corazón del trabajo no está tanto en las ayudas materiales como en la acogida. «Las personas que vienen, lo primero que necesitan es hablar, ser escuchadas y eso es lo que hacemos. Y solo después llega el momento de preguntar: “¿qué necesitas?”». Jesús Bellido profundizó en esta misma idea recordando que el simple hecho de acercarse a pedir ayuda no es fácil para nadie: «Cuando una persona entra por primera vez por estas puertas, es algo que le cuesta mucho trabajo». Por eso el objetivo es «que desde el primer momento sientan que vienen a su casa», afirmó.
Ese acompañamiento cercano está también presente en los distintos programas que se desarrollan desde Cáritas parroquial. Uno de ellos es el Refuerzo Educativo para niños y jóvenes. Aunque podría parecer una simple ayuda académica, Jesús explicó que en realidad es mucho más que eso: «Al final lo importante no es lo que les explicamos en clase, sino la relación que establecemos con ellos y con sus familias». Además del apoyo escolar, también se promueve la formación de adultos, especialmente en ámbitos relacionados con el empleo o el uso de herramientas digitales. Todo forma parte de un acompañamiento más amplio cuyo objetivo es ayudar a las personas a salir adelante.
En este proceso hay además una convicción importante: que las personas acompañadas no sean solo receptoras de ayuda, sino protagonistas de su propio camino, algo que ya está incluido en el Plan Estratégico de Cáritas Diocesana.
Bellido también compartió una reflexión que invitó a mirar esta realidad desde el Evangelio: «A veces pienso que si Jesús entrara por las puertas de la iglesia, saltaría por encima de nosotros para estar con los pobres». En un contexto social marcado muchas veces por el miedo o la desconfianza hacia quienes viven situaciones difíciles, recordó que la comunidad cristiana está llamada a ofrecer una mirada distinta.
Pero si algo quedó claro durante la charla es que, en muchas ocasiones, los gestos más sencillos son los que mejor reflejan la esencia de Cáritas. Sergio recordó con cariño el encuentro que cada Navidad se organiza con las familias. Además del reparto de alimentos, se prepara un pequeño momento de convivencia: «Ponemos una mesita con mantecados, vino… nos felicitamos las navidades, charlamos, nos hacemos una foto y pasamos una buena tarde». Y añadía: «La ayuda económica es importante, pero hablar, dialogar, también lo es».
Un gesto sencillo que resume bien el espíritu de este trabajo: acompañar, escuchar y caminar juntos. Porque, como concluyeron los ponentes, la parroquia es una familia y todos estamos llamados a participar.
Compartimos imágenes del segundo encuentro y también el resumen de la primera charla, que podéis consultar aquí






