Crónica de la profesión de votos perpetuos de Ignacio Cervera

La alegría es como la fe y como la luz de Cristo que simbólicamente encendemos en la Vigilia Pascual: cuanto más se comparte, más crece. Y eso se notó el pasado sábado en la profesión de los votos perpetuos como hermano de los Sagrados Corazones de Ignacio Cervera que tuvo lugar en nuestra iglesia, Virgen del Camino y San Andrés.

Ignacio «jugaba en casa». La misma parroquia donde comenzó su andadura como prenovicio en 2015 ha visto su incorporación definitiva a la congregación. Él mismo lo recordó en las palabras que nos dirigió al final de una ceremonia y una eucaristía presidida por el superior provincial, Pedro Gordillo, que nos dejan muchos y buenos recuerdos. Allí estaba nuestra comunidad parroquial casi al completo, amigos e integrantes de parroquias SSCC de otros puntos de España, la familia del propio Cervera y, por supuesto, un buen número de hermanos y hermanas de los Sagrados Corazones.

La ceremonia comenzó con la procesión inicial -despacito, para que diera tiempo a que todos pudiéramos verle bien (bueno, esto siempre es fácil) y la monición inicial.

Tras la Liturgia de la Palabra, llegaron las palabras del Superior Provincial, Pedro Gordillo (encontraréis un estupendo resumen en este post de la web de la Provincia Ibérica), la oración litánica, cantada por Vanesa y un coro espectacular, ensamblado para la ocasión, y el momento de la profesión perpetua en la que Ignacio dio el sí definitivo a la Congregación y ésta le recibió con un abrazo fraterno.

Abrazo a los que ya finalizada la Eucaristía, siguieron otros muchos…

…y no menos fotos.

Nadie quiso perderse esta jornada tan importante, aunque fuera por teléfono

Finalizada la ceremonia y para celebrar este día grande, contamos con la estupenda acogida de la Asociación Parroquial Luz y Mar, siempre hospitalarios. No sólo cedieron con mucho cariño su casa hermandad; también se volcaron con la celebración, trabajando en la cocina, en la barra y en la terraza para que a nadie le faltara de nada.

Las dos paellas que sacaron estaban perfectas y nos sentíamos tan a gusto que todo el que pudo quedarse disfrutó del tardeo sin prisas, sevillanas incluidas, con Alba a la guitarra y Guille al cajón.

Sólo nos queda desearle a Ignacio lo mejor como hermano de la Congregación de los Sagrados Corazones. Y aunque seguro que todos guardaremos para siempre el recuerdo en el corazón, compartimos también algunas imágenes de este día y un vídeo que encontraréis debajo de las fotos