Vivir la fe en comunidad es algo fundamental en el cristianismo porque nos conecta con los demás y con Dios. Compartir nuestra fe nos permite vivir el amor y la ayuda mutua, tal como Jesús nos enseñó. En comunidad, no estamos solos: encontramos apoyo, consuelo y comprensión en los momentos difíciles, y también amigos con quienes celebrar nuestras alegrías. Así como los primeros cristianos se reunían para crecer juntos, hoy seguimos ese ejemplo, siendo parte de un mismo cuerpo donde cada uno tiene un lugar especial. La comunidad nos ayuda a caminar juntos en la fe, acompañándonos y fortaleciendo nuestro espíritu.

Una vez finalizado el período de catequesis los jóvenes de la parroquia comparten su vida de fe en comunidades y grupos. En ellos profundizan en su relación con Dios y con los demás y continúan integrándose activamente en la vida de la parroquia, especialmente a través de su labor como catequistas y animadores de iniciativas como Juego de Niños.

La parroquia cuenta con distintos grupos de vida, unidas por lazos de hermandad entre sus integrantes, siempre dentro de la gran comunidad que es la parroquia. Algunos, de reciente creación, son fruto de la amistad y el deseo de profundizar en la fe de los participantes en grupos de catequesis. Otros nacieron como comunidades juveniles y, décadas después, siguen haciendo camino en fraternidad.

Los grupos de Biblia reúnen a personas que desean conocer mejor las escrituras. Se reúnen semanalmente durante el curso y comentan textos propuestos por el animador del grupo. Es una forma asequible de profundizar en aspectos concretos de nuestra fe.
También hacemos camino junto al Movimiento de Acción Cristiana (MAC) y la Asociación Parroquial Luz y Mar
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