Triduo Pascual 2026

Un año más, en nuestra parroquia hemos vivido la Semana Santa con el recogimiento, la oración y el sentido de comunidad que acompañan siempre estos días santos.

Los rezos de laudes, el Vía Crucis y la Hora Santa del jueves se han sumado al Triduo Pascual, en el que hemos acompañado al Señor en la última cena, en su pasión y muerte y en la alegría de la Resurrección. Unas celebraciones muy participativas que nos han ayudado a entrar con más hondura en el misterio central de nuestra fe.

Jueves Santo:  vivir la Eucaristía desde la fraternidad y el servicio

En la celebración del Jueves Santo, la homilía del padre Antonio Vega sscc situó toda la escena bajo una frase que resume el sentido de la vida y de la Pascua de Jesús: “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Desde ahí fue desgranando las tres grandes realidades que la Iglesia contempla en esta noche: la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento del amor fraterno. En la Última Cena, Jesús toma el pan y el vino de la Pascua judía y les da un sentido nuevo y definitivo: “esto es mi carne”, “esta es mi sangre de la alianza”. Nace así la Eucaristía como presencia de Cristo entre nosotros, donación total de sí mismo y alimento que sostiene la vida del creyente.

La homilía subrayó también que este gesto de Jesús no queda encerrado en aquella cena, sino que Él mismo manda renovarlo: “Haced esto en memoria mía”. De ese modo, el sacerdocio ministerial queda instituido al servicio de esa memoria viva, para que la entrega de Cristo siga haciéndose presente en medio de la Iglesia.

Finalmente, la homilía del padre Antonio unió de modo muy claro la Eucaristía con el lavatorio de los pies realizado en los oficios. El gesto de Jesús, que se hace siervo de todos, expresa el modo en que Dios ama y el modo en que los cristianos estamos llamados a vivir. Así, la Iglesia recuerda en esta noche que solo puede vivir con verdad la Eucaristía quien se deja transformar por ella en una comunidad humilde, entregada y fraterna.

Viernes Santo: ser sacramento del amor de Dios acompañando hasta el final

En la Celebración de la Pasión del Señor, la homilía del padre Curro Cruz sscc evocó cómo Jesús anuncia y hace visible el Reino de Dios con sus palabras, sus signos y su entrega y cómo, al asumir que Él no llegará a ver ese Reino que predica, lo pone con confianza en manos de Dios. Y también cómo las autoridades procuran que muera “colgado de un madero”, algo que para los judíos sólo podía significar que esa persona estaba maldita por Dios. Pero precisamente ahí se ilumina el corazón del Viernes Santo: mirar a Jesús obliga a revisar nuestras ideas sobre qué es bendición o maldición.

Porque, como se nos recordó, a veces caemos en la tentación de pensar que Dios nos bendice cuando todo va bien, cuando no hay dificultades. Sin embargo, en Jesús contemplamos algo muy distinto: el que vive las bienaventuranzas y es fiel hasta el final, termina muriendo en la cruz. Jesús se sitúa así en la historia de tantos justos que lo precedieron y murieron injustamente por ser fieles a Dios.

La segunda parte de la homilía aterrizó esta contemplación en nuestra vida concreta. Primero, con una pregunta directa: “¿Qué supone ser fiel a Dios? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nuestra entrega?”. En ese sentido el padre Curro nos invitó a contemplar a María, las otras mujeres y Juan, que permanecen junto a Jesús al pie de la cruz. Ellos encarnan una forma de amor que no huye pese a que saben que no hay otro final que la muerte. “Quizá a través de María, de esas mujeres, de Juan, Dios también esté con Jesús. Y nosotros, ¿somos capaces de estar al lado del que no tiene solución? Porque estar al lado del que tiene solución no es fácil pero quizá es menos difícil. Pero estar junto el que va hacia la muerte en cualquiera de sus formas no es tan sencillo. Y hoy María, las dos mujeres y Juan son capaces de estar. ¿Somos nosotros sacramento del amor de dios y de la esperanza estando al lado del que está abocado a la muerte? ¿Somos capaces de decirle a alguien estaré contigo en la muerte?”

Ese es el paso que, según el Padre Curro, el Viernes Santo nos invita a dar: no solo venerar la cruz, sino aprender a estar junto a quienes hoy la cargan. La homilía concluía pidiendo para toda la comunidad un corazón más creyente y más disponible: “Que el Señor aumente nuestra fe y nuestra esperanza y eso ayude a aumentar nuestro amor, nuestra entrega y nuestro servicio a los demás.”

Vigilia Pascual: Cristo resucita por ti y sale a tu encuentro

En la Vigilia Pascual, se nos presentó la Pascua como una transformación real, no como un simple retoque exterior. A partir de la imagen de la piedra del sepulcro, que preocupaba a las mujeres y que se encontraron ya abierta por Dios, el Padre Pablo Márquez sscc resaltó que también nosotros cargamos con piedras que no sabemos mover: heridas, culpas, cansancios, problemas enquistados o una fe que se ha ido apagando poco a poco. Frente a esto, el anuncio pascual nos muestra que Dios se adelanta, entra en nuestra noche y hace lo que nosotros, con nuestras solas fuerzas no podemos, abriendo lo que dábamos por cerrado y devolviendo vida donde solo veíamos muerte.

Desde ahí el padre Pablo dedicó sus palabras a cada persona presente: “Hoy quiero hablarte a ti: a ti que vienes con fe o con dudas; a ti que este año lo has pasado mal; a ti que llevas una lucha interior que nadie ve; a ti que te has cansado de intentar cambiar; a ti que hay cosas que ya ni le pides cosas a Dios porque piensas que no tienen arreglo”. Y a cada uno de nosotros se dirige el corazón del anuncio cristiano: “Cristo ha resucitado por ti. No para cuando seas mejor, no para cuando lo tengas todo claro, no para cuando te lo merezcas. Ahora”. Así nos presentó la Pascua el padre Pablo: no como una idea bonita, sino como un encuentro real con Cristo vivo, capaz de cambiar la vida.

La homilía culminó con la llamada de Jesús a volver a Galilea, un lugar que según nos recordó, es la vida de cada día: la casa, la familia, el trabajo, la historia concreta de cada uno. Por eso la Vigilia no termina en el templo, sino que nos envía de nuevo a lo cotidiano, pero de otra manera: con una decisión, con un paso, con el corazón más abierto, para que allí donde estemos también se note que Cristo vive.

Además de dejar aquí estos resúmenes que pueden ayudarnos a seguir caminando durante la Pascua de Resurrección y en nuestra vida, compartimos las imágenes que nos deja esta Semana Santa 2026.

Jueves Santo: Celebración de la Cena del Señor y Hora Santa

Viernes Santo: Via Crucis

Viernes Santo: la Pasión del Señor

Sábado Santo: laudes y Vigilia Pascual