Con el camino cuaresmal a punto de llegar a su fin, hemos vivido con recogimiento el viacrucis por las calles del barrio. En oración, hemos acompañado al Señor en su pasión, recorriendo junto a Él cada estación desde la mirada y el corazón de la Virgen María, de Pilatos, de Pedro, Dimas, la Verónica, Simón de Cirene… y de tantos otros personajes que, de un modo u otro, se encontraron con Cristo en su entrega total por amor. Cada uno nos ha ayudado a adentrarnos más profundamente en el misterio de la cruz, en una llamada personal a la conversión, a la compasión y a la esperanza.
Este viacrucis no ha sido solo un acto externo o una tradición sino una verdadera experiencia de fe compartida, en la que nuestras calles se han convertido en lugar de oración y encuentro con el Señor. Así, como comunidad, seguimos preparándonos para vivir con corazón renovado los días santos que se acercan.













