Con el campamento parroquial a punto de terminar, hoy queremos dedicar un ratito a quienes hacen posible que los peques estén disfrutándolo al máximo.
Por un lado tenemos a los jóvenes que se lo curran durante todo el año con Juego de Niños (aquí encontráis el reel de presentación de la temporada 24/25). Y cada verano se les suman cada los integrantes del Campo de Trabajo Málaga de los Sagrados Corazones, en la que nos centramos hoy. Esta una iniciativa de la Congregación que invita a jóvenes de otras comunidades y colegios SSCC a vivir una doble experiencia: profundizar en su fe y servir a los demás.
Paula, María, Carmen, Carmen A., Marisol, Carlos y Mónica han aceptado esa llamada y han viajado desde Sevilla y Madrid. La primera semana compaginaron el precampamento de las mañanas con dinámicas y oración compartida. Por las tardes ayudaron a los monitores de Juego de Niños a dar el último empujón al material que los malagueños llevan meses preparando para el campamento, donde que también están trabajando conjuntamente ahora.
Paula y Carmen A. ya participaron en 2024 en el campo de trabajo en Salamanca y repiten experiencia. A Paula, que quiere dedicarse a la enseñanza, destaca que los niños “sean tan felices con tan poca cosa, simplemente con un juego o una dinámica. Te sacan una sonrisa y te llenan por dentro”. A Carmen A. la trae “el deseo de seguir cuidando la fe haciendo algo en verano que sirviera para darme a los demás y tener un tiempo conmigo misma, me apunté sin pensarlo cuando me lo propuso Paula”.
Para los demás es su primera experiencia. Marisol, por ejemplo, explica que antes de venir no sabía muy bien en qué consistía la actividad. “Me animé porque vienen dos amigas. Vi que era jugar con niños y me apunté del tirón. Lo que no esperaba es que me llenase tanto. Es increíble lo fácil que se adaptan y cómo saben que lo hacemos por vocación”. También María -cuyos padres también participaron en su día en esta misma iniciativa- destaca esa acogida: «me está sorprendiendo todo: cómo se abren a nosotros en tan poco tiempo, cómo te hacen sentir como si te conociesen de siempre». Mónica, que al igual que Paula quiere dedicarse a la enseñanza, valora que la estancia dure dos semanas “porque ofrece tiempo para establecer vínculos: ellos dejan huella en ti y tú por tu parte haces lo que puedes”. Se trata de aportarles algo, destaca Carmen, quien se declara muy contenta por las vivencias, “tanto en las actividades con los niños como las reflexiones”, afirma.
Y es que el tiempo para la interioridad es muy importante, como recuerdan Marisol y María. “tenemos momentos de oración, misa todos los días y eso es fundamental, sobre todo en verano, en que a veces te desvías un poco del camino y te olvidas un poco del Señor. Esto te amuebla la cabeza”.
Para Carlos también es su primer campo de trabajo, aunque ya acumula experiencias como voluntario. “Creo que está muy bien y refleja mucho el carisma de los Sagrados Corazones porque por un lado tienes toda la parte de contemplación, el contacto más sosegado con Cristo y luego, por otra parte, está el tiempo de actividad, de estar fuera, como Marta y María, que es una imagen que se utiliza mucho en la Congregación. En este campo de trabajo se ve muy claro la combinación de servicio y contemplación”.
Esa doble vivencia, la del contacto con Dios y el compromiso con los hermanos, es algo que lo que coincidieron todos los jóvenes en esta conversacion, mantenida en las primeras jornadas de este campo de trabajo marcado por la ilusión, para ellos y para los peques que lo disfrutan. Dicen que los magos no revelan sus secretos, pero aquí sí podemos mostrar ese trabajo entre bambalinas porque en ellas no hay trucos ni artificios, sólo amor y la magia del corazón.


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