Funeral por el papa Francisco

El 6 de mayo, en vísperas del inicio del cónclave, hemos celebrado la misa funeral por el Papa Francisco. Un momento para dar gracias por su vida y para recordar su figura con el padre Pablo Márquez y una homilía que comenzaba con una cita a ritmo de tango. Volver… “no a Buenos Aires sino al abrazo eterno del Padre. Pero no con la frente marchita, sino luminosa, marcada por una vida gastada en amor y servicio”.

Un camino, el de Francisco, que el padre Pablo repasó en sus facetas más destacadas. «Pasó entre nosotros haciendo el bien, con gestos sencillos, palabras directas y un corazón desbordante de misericordia (…). Nos recordó que Dios no se cansa de perdonar, que siempre va delante con los brazos abiertos. El Año Santo de la Misericordia no fue un gesto ceremonial, sino un grito del corazón: que la Iglesia ponga en su centro el Evangelio, mostrando así el rostro compasivo del Padre”.

Su carácter como “pastor de humanidad concreta, no de abstracciones”, su trato cercano con las personas, el diálogo con las culturas, su concepción de la Iglesia como un “hospital de campaña”, que sanara y acompañara en lugar de condenar y su invitación, tantas veces repetidas a ser iglesia en salida fueron otros aspectos destacados por el padre Pablo: “nos desafió a salir de la comodidad, a anunciar con alegría el Evangelio, a ponernos en camino hacia las periferias del mundo y del corazón. Su exhortación apostólica Evangelii Gaudium no fue un texto más, fue una brújula. Nos indicó un rumbo: menos autorreferencialidad, más misión; menos autoritarismo, más discernimiento; menos inmovilismo, más Evangelio”.

También hubo referencias a otra encíclica, la Laudato Si’, por la que Francisco “será recordado como el Papa de la Ecología Integral, pero no entendida en clave ideológica o política, sino profundamente humana y cristiana. (…) Nos enseñó que cuidar la casa común es cuidar al hermano; que la crisis ecológica es también una crisis espiritual y social. Puso en el centro al ser humano, especialmente al pobre, al descartado, al olvidado”.

Francisco fue también la voz de la humanidad que sufre, resumida por el padre Pablo en la histórica imagen del Papa solo bajo la lluvia en una plaza de San Pedro vacía “Nos recordó que estábamos “en la misma barca”, y que solo juntos, con fe, solidaridad y oración, podríamos salir adelante. No fue una homilía. Fue un acto profético”, señaló el padre Pablo quien finalizó la homilía con una cita de la pronunciada por el cardenal Re en el funeral del papa: “Él solía terminar sus palabras diciendo: No se olviden de rezar por mí.Hoy, querido Papa Francisco, te lo pedimos a ti: reza por nosotros, bendice a la Iglesia, bendice a Roma, bendice al mundo entero, como hiciste el pasado domingo desde el balcón de esta Basílica en un último abrazo con el Pueblo de Dios, y también con toda la humanidad que busca la verdad con corazón sincero y mantiene en alto la antorcha de la esperanza. Descansa en paz, Pastor bueno. Ruega por nosotros. Amén.”