Semana Santa 2025

Compartimos un resumen de lo que ha sido la Semana Santa en nuestra parroquia, en la que hemos caminado junto a Jesús a su llegada a Jerusalén, en la Última Cena, en su Pasión y muerte y también en su victoria sobre ella.  ¡Feliz Pascua de Resurrección!


Domingo de Ramos

El día en que acompañamos a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén, nuestro párroco, el padre Pablo Márquez nos recordó que la Liturgia nos pregunta si estamos dispuestos a seguirle también cuando toque cargar con la cruz.


Jueves Santo

Esta celebración fue presidida por el padre Franck. En el Día del Amor Fraterno el Evangelio nos recuerda que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. También es la jornada en la que visibilizamos el trabajo de las cáritas parroquiales y estamos invitados a colaborar todo el año con los hermanos más vulnerables de nuestros barrios.


Viernes Santo

En la mañana del Viernes Santo vivimos en la iglesia parroquial un precioso viacrucis en el que los participantes pudimos seguir al Señor a través de la mirada ylos sentimientos de quienes estuvieron a su lado en sus horas más oscuras.

Por la tarde, en la celebración de la Pasión de nuestro Señor, el padre Antonio Vega nos recordó que del costado de Cristo, del que brotan agua y sangre al recibir la lanzada, nace también la Iglesia


Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección

La solemne Vigilia Pascual transforma la oscuridad en luz, la tristeza en alegría, el silencio, en música. El duelo, en fiesta. Así lo vivimos en la parroquia durante el culto y también en el ratito de fiesta posterior en el patio de la casa parroquial. El padre Pablo Márquez presidió la celebración y nos recordó mañana del día más luminoso de la historia, María busca y no encuentra. Pedro mira y no entiende. Algo que también a veces puede pasarnos a nosotros, nos recordaba el padre Pablo, quien también dirigió nuestras miradas a la marca que ha dejado la cruz del altar, tras retirarla para su restauración: “La cruz no está pero ha dejado una huella y así ha hecho: cristo vive, ha resucitado pero la cruz no desaparece. Él lleva las llagas en su cuerpo glorioso. Nosotros también llevamos nuestras propias cruces, nuestras heridas; pero ahora sabemos que la cruz no es el final, que ya no es un signo de derrota, sino un signo del amor que sana. Una cruz que deja huella, no para entristecer sino para recordar que el amor verdadero deja marca. Y que en Cristo la cruz ha sido transfigurada en resurrección”.

¡Feliz Pascua!