Luz y Mar: Remar y alumbrar juntos

El 17 y el 18 de enero de 2025 quedan como fechas para la historia de nuestra parroquia con la llegada de la Hermandad de San Andrés como Asociación Parroquial Luz y Mar, coincidiendo con su 25 aniversario. Es una nueva etapa, tiempo de remar y de alumbrar, como recordaba el padre Pablo en la Eucaristía. A continuación compartimos un vídeo conmemorativo de estos días tan importantes, algunas de las imágenes que nos dejan estas jornadas, y también la homilía de la misa con la que también celebramos este nuevo paso en el camino de nuestra comunidad parroquial.

Homilía del padre Pablo Márquez SSCC

Después del ciclo litúrgico de la Navidad comenzamos el Tiempo Ordinario en el que recorremos la vida pública de Jesús, sus milagros y sus enseñanzas.

En el Evangelio de este domingo hemos escuchado el pasaje de las Bodas de Caná, donde se nos ha narrado un drama: una boda sin vino. Y María, como buena madre, siempre atenta, intercede ante su Hijo para que haga el milagro. Y Jesús, como buen hijo, protesta porque su madre le diga lo que tiene que hacer. Protesta porque todavía no había llegado su hora, pero gracias a la intervención de María actúa, dando comienzo a su misión.

María dice “haced lo que él os diga”. En esta frase está condensado lo que es la vida de un cristiano. “Haced lo que él os diga” Que en el fondo significa “fiaros de Dios. Poner vuestras vidas en sus manos”. María confía plenamente en Jesús y nos invita a hacer lo mismo. No explica cómo ni por qué, solo nos señala a su Hijo. Este mensaje, tan breve como profundo, es una clave para nuestra vida cristiana: obedecer a Jesús con confianza. Los sirvientes llenaron las tinajas con agua, un gesto sencillo pero decisivo. No entendían lo que Jesús iba a hacer, pero confiaron y actuaron. Y ese acto de fe y obediencia permitió que se obrara el milagro.

El milagro fue posible porque aquellos novios habían invitado a Jesús a su fiesta. También nosotros, si dejamos que Jesús esté presente en nuestra vida podrá ayudarnos, convirtiendo lo insípido de nuestra vida en el buen vino.

No hay que olvidar que para que Jesús pueda hacer el milagro primero tuvieron que llenar las tinajas de agua. Es decir, que para que Dios pueda darnos aquello que necesitamos, primero hemos de ofrecerle las tinajas de nuestra vida. Con nuestras miserias, nuestros pecados, con todo lo insípido que hay en ella, para que Él la pueda transformar.

Cuando Jesús dijo “Llenad las tinajas de agua”, dice el Evangelio que “las llenaron hasta arriba”. Esto significa que no hemos de escatimar en lo que le damos a Dios. Hemos de presentarle la tinaja de nuestra vida llena hasta arriba, hemos de ofrecernos del todo. Cuanto menos nos demos de nosotros mismos, cuanto menos nos abramos a Él, menos podrá transformar en nosotros. Si todo se lo ofrecemos a Dios, si hacemos lo que Él nos dice, transformará esta agua insípida de nuestra vida en un buen vino, y cuanto más nos ofrezcamos a Dios, más nos transformará. 

Hoy, en nuestra parroquia, estamos de fiesta. Después de 25 años de trabajo y dedicación, celebramos con alegría la creación de un nuevo grupo parroquial.

Este es un acontecimiento que nos llena de alegría, pero también nos desafía a reflexionar sobre la misión de este nuevo grupo parroquial y sobre nuestra tarea como parroquia.

La parroquia espera de vosotros dos cosas: remar y alumbrar.

Como devotos de la Virgen del Mar, estamos llamados a remar juntos, como una comunidad unida que navega bajo la guía de Dios. Remar implica esfuerzo, unidad y dirección. Cada uno de vosotros es parte de esta barca, pero siempre con el timón en manos del Señor. No podéis remar solos, sino junto a toda la parroquia, en comunión con los demás grupos y servicios. Solo así construiremos una parroquia viva.

Como devotos del Santísimo Cristo Luz del Mundo estamos llamados a alumbrar. Sois llamados a reflejar la luz de Dios en todos los ámbitos de vuestra vida: familia, trabajo, amigos, en el barrio… Alumbrar significa ser testigos de su amor, su misericordia y su verdad, llevando esa luz a los que viven en la oscuridad del sufrimiento, de la soledad o del dolor.

Este remar y alumbrar ha desarrollarse en cinco direcciones: Integración, formación, caridad, culto y evangelización.

Integración en la parroquia:No sois un grupo aparte, sino una parte viva de la comunidad parroquial. Estáis llamados a ser un puente de comunión, a participar en la vida parroquial y a enriquecerla con vuestra espiritualidad.

Formación: La luz que alumbramos debe ser auténtica, y para ello necesitamos formarnos en la fe. Conocer a Cristo, profundizar en su Palabra y en las enseñanzas de la Iglesia es fundamental para cumplir vuestra misión.

Caridad: Remar juntos significa ayudar a quienes lo necesitan. La caridad debe ser el corazón de vuestra hermandad, porque sin amor, toda obra se queda vacía.

Culto: La devoción a la Virgen y a Cristo debe expresarse en el culto, en la oración y en la participación activa en la liturgia, especialmente en la Eucaristía, que es el centro de nuestra vida cristiana. La Misa no debe ser algo anecdótico sino algo que alimente nuestra fe cada semana.

Evangelización: Como cofrades, estáis llamados a llevar la alegría del Evangelio más allá de las procesiones. Salid al encuentro de los demás, especialmente de aquellos que están alejados de la fe. Que la fe que habéis encontrado en los Titulares seáis capaces de contagiarla a todos los que se crucen con vosotros.

Pero esta misión no es solo de la hermandad. También nosotros, como parroquia, tenemos una tarea importante: acoger a la hermandad y hacer que se sientan en casa. Una hermandad no puede crecer ni dar fruto si no encuentra en la parroquia un espacio de comunión y de apoyo.

La parroquia os abre sus puertas y queremos ser no solo una nueva casa sino sobre todo una nueva familia Esto significa por nuestra parte acompañaros, integraros en nuestras actividades, valorar vuestro trabajo y ayudaros a vivir plenamente vuestra vocación. Solo juntos, como un solo cuerpo, podemos remar hacia el horizonte que nos marca Cristo y alumbrar con fuerza el mundo que nos rodea.

Queridos hermanos, nunca olvidemos que para remar y alumbrar, primero debemos ser verdaderos discípulos de Cristo. Primero somos cristianos y después cofrades. María nos dice hoy: “Haced lo que él os diga”, y este es el secreto para que nuestra vida y nuestra hermandad den frutos abundantes.

Pidamos al Señor, por intercesión de María, nuestra Virgen del Mar, y del Santísimo Cristo Luz del mundo, que este nuevo grupo parroquial sea un signo de esperanza, unidad y amor en nuestra parroquia. Que sepamos remar juntos, alumbrar con la luz de Cristo y acoger con amor fraterno a quienes se suman a nuestra comunidad. Amén.