Nuestra Cáritas Parroquial acoge y acompaña a familias en situación vulnerable. La faceta más conocida es la ayuda para afrontar necesidades básicas como alimentación y vivienda pero hay otras actividades igualmente importantes como la orientación laboral. Para conocer mejor esta labor hablamos con Nuria Martín Santos, psicóloga y monitora de las sesiones.
Los encuentros comienzan con una presentación y algunas preguntas para que las participantes puedan contar lo que les apetezca, “libremente y sin forzar”, remarca Nuria. “Al principio se muestran nerviosas pero ganan confianza conforme avanza la conversación”. En ella van dibujando su situación personal, el nivel de estudios, su experiencia laboral y cómo afrontan la búsqueda de trabajo. “Cuando ya se van relajando me confían que a veces las entrevistas les salen fatal porque no saben cómo expresarse y se sienten mal”. En el aula reciben algunas pautas que practican sobre la marcha: frases que pueden utilizar, la importancia de una sonrisa, la vestimenta habitual en estos casos y una conducta formal que vale para todas las conversaciones. La redacción de un curriculum que refleje sus conocimientos y sus trabajos anteriores -no siempre demostrables- es también parte del programa.
Son herramientas que les dan seguridad y más posibilidades de conseguir un empleo. Un desafío aún más complicado para quien apenas tiene estudios o experiencia previa, como estas mujeres. Algunas carecen, incluso, de papeles. La mayoría tiene hijos pequeños a su cargo, sin una red de apoyo familiar.
Ante esas situaciones, Nuria, actualmente psicóloga en la Asociación Alhelí, tira de experiencia propia: “Cuando ellas me preguntan, les cuento que me crie en el barrio de Los Palomares, que soy la única de mi familia con estudios y que tuve que compaginarlos con un empleo porque mis padres no entendían que quisiera hacer una carrera. Y, siendo mi hija pequeñita, trabajaba. Todo esto hace que se sientan un poco identificadas y se den cuenta de que pueden cambiar la vida que tienen. Quizá no sea yendo a la Universidad pero sí aprendiendo habilidades que les ayuden a encontrar trabajo”. Cursos de formación y tutoriales de youtube son algunas posibilidades a su alcance.
Las reuniones terminan con un ambiente distendido. Algunas participantes se animan a bromear incluso y se marchan con más confianza en sus posibilidades y ganas de seguir mejorando. ¿Y Nuria? “Yo me siento muy bien. Ellas me ayudan a tener los pies en el suelo y a apreciar lo que tengo. Me encantaría disponer de tiempo para poder venir más veces. Me encanta estar aquí, aportar lo poquito que sé y sus sonrisas, que me llenan el alma”. Una frase ésta última, que comparten quienes echan una mano en Cáritas Parroquial y en el resto de servicios que ofrece la parroquia.
