Desde este sábado, 23 de septiembre, Pablo Márquez sscc es ya oficialmente nuestro párroco. La misa de toma de posesión y entrega de la llave del sagrario ha estado presidida, en representación del obispo de Málaga, Jesús Catalá, por Antonio Eloy, arcipreste de San Patricio, en presencia de nuestro vicario parroquial, Julio García sscc, así como de Ignacio Cervera, el tercer integrante de la comunidad de los Sagrados Corazones en nuestra parroquia.
Eloy agradeció a Pablo su disponibilidad, le dio la bienvenida a la diócesis y al arciprestazgo y recordó que «el sacerdote es un hombre seducido por Cristo que busca al Señor y que ayuda a su comunidad a buscar al Señor. (…) Todas las tareas del sacerdote, del pastor, en medio de la comunidad es para que todos, cada día, sigamos más de cerca a Jesucristo. (…) Por eso en el Evangelio vemos cómo actúa el buen pastor, el que viene en el nombre del Señor. Y es saliendo a tiempo y a destiempo, invitando a todos al encuentro con el Señor (…) Por eso, querida comunidad, no sintáis celos, no os sintáis postergados cuando veáis que el párroco va al encuentro de los que no vienen, de los que no están, de los que nadie les da importancia… Al revés, alegraos de que vuestro párroco, como Cristo, va a por los últimos (…) y vosotros también, uníos a él con los sentimientos de Cristo, a quien le importan todos, y quieren que todos se salve y nadie se pierda», concluyó el arcipreste.
Tras la Eucaristía, Pablo dirigió unas palabras a los presentes. Éstas comenzaron con algunas bromas sobre su procedencia sevillana y en la que también hizo alusión a sus anteriores etapas en la parroquia. Fue, sobre todo, una declaración de intenciones que reproducimos a continuación:
«Si le preguntamos a Purita, nuestra sacristana, quién es su cura favorito, sin dudarlo dice: “el padre Félix”. ¿El porqué? Porque es el primero que llegó. Yo me siento (…) como un hermano más de la Congregación que viene a formar parte de esta larga historia, de casi ya 50 años de la parroquia Virgen del Camino, a la que vengo por tercera vez. Estuve hace ya casi 20 años como prenovicio, un año con vosotros. Hace diez vine como vicario parroquial, primero con el padre Paco, luego con Poldo, tres años en los que llegué recién ordenado de cura, con la “L” de cura todavía puesta en la espalda. Y tras seis años en Madrid vuelvo a vosotros, pero esta vez como párroco. Y vengo con una inmensa alegría de nuevo a estar con vosotros, sabiendo que en esta tarea que tengo por delante, no la afronto solo, sino que sobre todo lo hago acompañado por la comunidad religiosa, por Julio y por Ignacio, que tenemos encomendada como comunidad esta tarea en este barrio. Pero no solamente nosotros tres, sino que es toda la comunidad parroquial quienes tenemos por delante la tarea de evangelizar nuestro entorno. Por eso hoy me gustaría invitaros a cada uno de vosotros a que no sea solamente mi toma de posesión como párroco sino que cada uno sienta la celebración como su toma de posesión en esta parroquia. Cada uno desde donde está: como catequista, como Cáritas, como miembro de una comunidad, como persona del MAC, de cofradía, como un feligrés… Pero esta celebración no es algo nuestro, del cura solamente, sino que sobre todo es vuestra celebración, la celebración en la que como comunidad parroquial damos un paso más.
«Me gusta siempre entender que la Palabra que Dios nos regala en cada día tiene algo de especial para nosotros. Y si la primera misa que yo di hace diez años un día de diario, el Evangelio fue aquel en el que Jesús le decía a los apóstoles ‘rema mar adentro’ y les invitaba a remar, pues yo entendía que esa era mi misión hace diez años con vosotros aquí, la de remar mar adentro en nuestros barrios, intentando atraer gente hacia nuestra parroquia, hacia Dios y entiendo que esa sigue siendo nuestra misión hoy. Pero hoy el Evangelio nos da también otra clave: y es que en esta misión de ser parroquia no hay distinción entre los que llevan 50 años y los que llevan dos meses; que aquí, llevemos el tiempo que llevemos, todos vamos a recibir la misma paga, que es la de estar con el Señor. Y eso me gustaría que resonase en nosotros como comunidad parroquial, que aquí todos tenemos un lugar, que esta sea la Casa de Dios, en la que no se mide el tiempo en el que estamos sino que se mide la actitud y el corazón con que venimos, que es el de ser hijos de Dios.
«Mi misión como párroco no queda solamente entendida dentro de estas cuatro paredes sino que me siento también llamado a extenderla a las distintas realidades de nuestros barrios, a nuestras hermandades, la de San Andrés, la de Dos Hermanas; a los colegios Espíritu Santo y Divino Pastor, a tantas personas que hay en nuestros barrios, y donde entiendo que no sólo soy enviado yo sino que somos enviados cada uno de nosotros. Por eso me gustaría pediros hoy en esta celebración que entendamos la parroquia como esa casa donde cabemos todos, donde venimos a alimentarnos de lo más grande que tenemos, que es Jesús, para que cuando salgamos por esa puerta llevemos la Buena Noticia de Jesucristo a todos los que se crucen con nosotros».
Nuestro nuevo párroco finalizó agradeciendo su presencia a la familia y pidió oraciones por la Congregación de los Sagrados Corazones a toda la comunidad parroquial, a la que saludó uno por uno a la salida de la iglesia tras la ceremonia.








